Hola a todos, qué alegría saludarlos nuevamente en nuestra Academia Dr. Face. Hoy, antes de iniciar nuestra habitual jornada quirúrgica en el Santa Ana Medical Center en Bogotá, compartimos un tintico bien caliente para despertar el alma y realizamos una oración matutina para encomendar al Señor cada uno de nuestros procedimientos, pidiendo su guía y sabiduría.
Hoy exploraremos un concepto que revolucionó la cirugía estética facial moderna: los compartimentos grasos del rostro. Lejos de ser una masa uniforme de tejido, la grasa facial está dividida en celdas individuales e independientes que cambian con la edad de forma distinta, alterando drásticamente la armonía facial.
"No estiro rostros. Restauro el sistema de soporte facial."
¿Qué son los compartimentos grasos faciales y cómo se estructuran?
Los compartimentos grasos faciales son bolsas individuales de tejido adiposo delimitadas por tabiques fibrosos, divididas anatómicamente en superficiales y profundas, cuya función principal es dar volumen, suavidad y un soporte tridimensional esencial a las distintas zonas del rostro para mantener su juventud anatómica.
El descubrimiento fundamental del doctor Joel Pessa y el doctor Rod Rohrich (2007) demostró que la grasa de nuestra cara no se comporta como un bloque único. Se divide en compartimentos como el nasolabial, el malar (pómulo) y los compartimentos de la frente y sienes. Con el envejecimiento, algunos de estos compartimentos pierden volumen (atrofia grasa), mientras que otros simplemente se desplazan hacia abajo debido al estiramiento de los ligamentos que los sostienen.
¿Por qué el deslizamiento de la grasa produce bolsas y surcos?
Cuando los ligamentos de retención faciales ceden, los compartimentos de grasa superficial se deslizan verticalmente sobre los profundos, acumulándose de manera progresiva contra los límites ligamentarios para formar las ojeras marcadas, el surco nasogeniano y los antiestéticos jowls en el borde mandibular.
Este deslizamiento de la grasa malar (del pómulo) deja la zona de la órbita de los ojos vacía y esqueletizada, marcando la ojera y el surco lagrimal. Al caer, esa misma grasa se apoya sobre el surco nasolabial, haciéndolo ver más profundo. Finalmente, la grasa del tercio inferior desciende por debajo de la mandíbula, formando los jowls o "mofletes" que rompen la continuidad y juventud de la línea mandibular.
Video explicativo: Reposicionamiento anatómico de los compartimentos grasos en el rejuvenecimiento facial.
¿Cómo soluciona la cirugía moderna esta pérdida y caída de grasa?
Mediante el facelift en plano profundo elevamos los compartimentos grasos caídos en bloque junto al músculo SMAS, asociando a menudo un micro-lipofilling celular avanzado para restaurar la pérdida de volumen en zonas críticas como las sienes, pómulos y ojeras.
No basta con estirar la cara lateralmente; el rejuvenecimiento moderno debe ser tridimensional. Con el Método Hamaca®, devolvemos la grasa caída a su posición original sobre el pómulo de forma quirúrgica. En zonas con atrofia grasa severa como las sienes y la región periocular, injertamos micro-grasa enriquecida con células madre del propio paciente (lipofilling), devolviendo la tersura y las luces juveniles al rostro sin recurrir a rellenos artificiales.
"No busco que parezcas una persona diferente. Busco que vuelvas a parecer tú."
Referencias Científicas (Cibergrafía)
- [1] Rohrich RJ, Pessa JE. The fat compartments of the face: anatomy and clinical implications for cosmetic surgery. Plast Reconstr Surg. 2007. DOI: 10.1097/01.prs.0000262015.00359.a0.
- [2] Swift A, et al. The Facial Aging Process From the "Inside Out". Aesthetic Surgery Journal / Plast Reconstr Surg. 2020. DOI: 10.1093/asj/sjaa140.
- [3] Mendelson B, Wong CH. Anatomy of the aging face. In: Aesthetic Plastic Surgery. Elsevier. 2013.
"Los resultados mágicos no existen, pero el trabajo ético, seguro y con mucho cariño sí."
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